viernes, 13 de enero de 2017

Latido quebrado

La mayor parte del tiempo

Escribo para entenderme.

No es fácil ser yo a veces.

Cuando tengo miedo, ataco.

Cuando amo, pierdo.

Cuando olvido…

Bueno, nunca olvido.

Será por eso que escribir

Es tan necesario.

Una vez me arriesgué a amar.

Ese deporte extremo

De corazones ciegos.

Una vez me puse la bandera blanca

Y bajé las armas, rendida.

¿Luchar? ¡Vaya sí peleé batallas!

Nunca me rendí ante una derrota.

Ni dos, ni tres, o diez.

Ya perdí la cuenta cuántas veces

Caí de bruces al suelo.

Siempre me levanté.

Sólo que esa vez

Rendirse era distinto.

Todo era distinto.

“Se me quemaron los papeles”.

Quise abrir mi pecho y

Dejé el corazón a su alcance.

Con todo lo que implica eso.

Ella lo sostuvo en sus manos

Y le pareció poco.

O demasiado.

Nunca supe bien qué fue.

Una lanza lo atravesó completo.

Un vacío por dentro,

Un dolor sin sitio,

Un latido quebrado...

Por eso me fui,

Llevándome tan preciado tesoro.

Y quizás así, con heridas

De guerras sin ganar,

Quizás, y a pesar de eso,

Alguien más reconocería su valor.

Aún sigo sanando a mi viejo corazón.