Hay en tu mirada fuego
que avasallante me quema.
Son tus ojos, hoguera
donde arde mi deseo.
Impaciente yo espero
que me dejes hacerte mía,
mientras deslumbras, hechicera
con la llama de tus pupilas.
Tus besos de caramelo
mientras deslumbras, hechicera
con la llama de tus pupilas.
Tus besos de caramelo
me endulzan así sin tregua.
Son tus labios, alimento
sin ellos, yo moriría.
Desnudas dos lenguas unidas
encuentran sin más la pasión
y se entregan al amor
de tan hermosa manera.
Cada rincón de tu cuerpo
enloquece mi pobre razón.
Es tu piel, la tentación
que a tocarte me invita.
Inquietas mis manos sobre vos
se deslizan inquisitivas.
Por amarte tu amor me llevo
y te voy dejando el alma mía.
Mi respiración te canta
suaves melodías al oído.
Es mi placer, tu motivo
por el que tu locura desatas
y despiertas mis sentidos
cuando al entrar en mi ser
te cuentan mis gemidos
que es en ti que vuelvo a nacer.
Cansancio las dos sentimos,
la paz embriaga nuestras almas.
Ternura regalas con tu calma
cuando en tu brazos suspiro.
Tan feliz, mi amor, yo vivo
que una vida no me basta
para demostrarte lo divino
que es amarte y sentirse amada.
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